No.45
Los crímenes contra la humanidad no prescriben nunca |

CARTA
ABIERTA A LA PRINCESA DIANA DE ORLEANS-BRAGANÇA (x) |
Estimada
Señora: Si bien es cierto que las fronteras sólo las
ponemos los hombres y que los límites a la convivencia no son
montañas, ríos o líneas arbitrarias trazadas, la
mayoría de las veces con sangre, sin embargo, no puedo obviar
que su presencia en mi país insulta mi memoria histórica,
y mis genes entran en una ebullición que intentaré
contener en este descargo escrito que hago, más que con la
esperanza de que a Ud. llegue a interesar, con la fe en que mis
compatriotas deben despertar a la historia para no repetir los
errores del pasado.
Sepa Ud. -por si no se ha informado-,
que pese a que la historia la escriben los vencedores, en este país
los vencidos también sabemos de una historia escrita en sangre
y transmitida en los más fiables libros de la preservación
generacional: la memoria popular. Entérese, por favor, que su
bisabuelo, nacido como Luis Felipe Maria Fernando Gaston de Orleans,
conocido como Conde D'Eu y casado con su bisabuela Isabel de
Bragança, hija del emperador Pedro II del Brasil, es el más
grande genocida que ha conocido la historia de las Américas.
Sepa Ud. que su bisabuelo, de dudosa reputación en cuanto a
su conducta personal, se enmarcó en la persecución del
comandante del Ejército Paraguayo, el entonces General
Francisco Solano López, pero con dicho pretexto, aniquilando
todo lo que encontraba a su paso, saqueando cuanta estancia o pueblo
hallase en su camino, todo ello pese a que Asunción, capital
del Paraguay, ya se hallaba bajo dominación de las tropas
aliadas meses atrás.
Sepa Ud. que su bisabuelo, hoy
héroe y cuasi santo para el Ejército de su país,
cometió en Piribebuy, un humilde pueblo del interior del
Paraguay, una de las atrocidades mayores de la guerra, en venganza
por el asesinato de su "más que amigo" el Capitán
Mena Barreto: mandó desguazar vivo al Capitán Pedro
Pablo Caballero, quien defendía la plaza de Piribebuy
cumpliendo con su misión de soldado, y aún no
satisfecho, mandó tapiar las puertas y ventanales de la
Iglesia de Piribebuy convertida en hospital de sangre, y prenderle
fuego con un número indeterminado de heridos, mujeres,
ancianos y niños adentro, quienes murieron en ese evento
calcinados sin poder salir de la trampa mortal que su bisabuelo
cerró.
Sepa Ud. que, no contento con su carnaval de
sangre, solo cuatro días después, cometía el
crimen más horrendo que la historia de la humanidad recuerde:
la matanza de niños en los campos de Acosta Ñu. Niños
de entre 5 y 16 años eran lanceados y pasados a espada por las
tropas brasileñas comandadas por su bisabuelo, en una
desenfrenada orgía de muerte y destrucción.
Sepa Ud., por si no lo sabe, que hasta en la guerra existen códigos
y en esta se violaron todos, la mayor parte por protagonismo de su
bisabuelo en pocos días de desempeño.
Sepa
Ud., Señora, que me rebelo con tan solo pensar que Ud. pueda
estar pisando mi suelo, respirando mi aire y, para colmo, no
reconociendo los errores del pasado que la historia grita a los
cuatro vientos. Su culpa no es sólo llevar el apellido de su
bisabuelo y recibir una jugosa pensión por su título
nobiliario heredado, sino también hacer vista ciega y oídos
sordos a los clamores históricos de este pueblo que aún
no termina de reponerse de la sangría que le proporcionó
tamaña contienda.
Sepa Ud., Señora, que
hubiese hecho bien en quedarse en su país y guardarse sus
mendicantes monedas con las que pretende lavar su apellido y
blanquear su conciencia. Sepa Ud., que si quiere hacer algo por
reivindicar el dolor de este pueblo, que todavía a 140 años
de finalizada esa guerra espuria y bastarda, sigue recibiendo
bofetadas de parte de gente como Ud., y debería solicitar
formalmente la apertura de los Archivos Históricos que su
país, comportándose como el Imperio que nunca dejó
de ser, conserva aún bajo siete llaves en el temor de que
nuestros reclamos toquen sus bolsillos o sus intereses, o que sus
crímenes de lesa humanidad puedan ser llevados a una Corte
Internacional, aun a casi siglo y medio de la felonía de esa
guerra, para poder ser reparados como corresponde.
Sepa Ud.,
Señora, que los crímenes de su bisabuelo no prescriben.
Así como la memoria de un pueblo que aún no cerró
sus heridas porque no se lo permiten hacerlo.
Sepa Ud.,
Señora, que no es bienvenida a esta tierra y que cuando vuelva
en el mes que prometió volver, espero lo haga con la
conciencia tranquila de haber permitido a un pueblo reivindicarse con
su historia, de reconocer que el sol no se tapa con un dedo y de que,
indefectiblemente, los dinosaurios, aun los de la historia, van a
desaparecer.
Prof. Dr. Miguel Ángel Velázquez
Blanco
C.I.P. Num. 759.867 Médico Neurocirujano;
Miembro de la Academia de Historia Militar del Paraguay
(x)
Cortesía del diario ULTIMA
HORA, 5 de marzo de 2010 (Asunción, Paraguay)
ACOTACION
DE FA-RE-MI: La afamada escritora paraguaya María
Concepción L. de Chaves,
en su obra ”MADAME
LYNCH Y SOLANO LÓPEZ” (Buenos Aires, 1976), hace decir a Alicia
Elisa Lynch,
lo siguiente (dirigiéndose a Gastón
de Orleáns, el conde D´Eu-la escena
se desarrolla en París, luego de la guerra de la Triple
Alianza..): ”El pretexto (de
la guerra..) fue
la tiranía; el objetivo real era el exterminio del
Paraguay. Los que pretendieron hacer la guerra a Solano López
y no al pueblo paraguayo, encontraron al pueblo junto a López.
El país se levantó como un solo hombre bajo la
direción de su mandatario, defendió con valor sin
igual su tierra invadida y emuló en abnegación a su
caudillo, que murió como un romano” (pág.11).
Brasil
nunca ha dejado de tratar de exterminar,
o al menos, empobrecer al Paraguay. El ejemplo más claro y
contundente es Itaipú,
una de las mayores hidroeléctrica del mundo, que pertenece
a ambos países (Tratado firmado en Brasilia el 26/04/1973). Hasta
hoy día no se paga al Paraguay el PRECIO
JUSTO, que justiciaramente le correponde. |

ITAIPÚ
Una de las mayores hidroeléctrica
del mundo |

|
 |
Cerro
Corá
Campamento,
campamento, amoite Cerro Corápe
pyhareve ko´ëtï
rire ñande guerra opa haguã
henda ári
Mariscal, ijespadami okápe
!Vencer o morir! he´ihápe
ohuguãitï umi kamba
Mariscal
rire Mariscal jevy
mamópa oime nde
rahasaharã
nembochyryry nereñentregái
ndéko
Paraguay mombe´upyrã
Osyry
upe Aquidabán culantrillomi apytépe
iñe´ëme
omombe´u ñande ru omanohague
ha yvyra pirutïmíre,
cerro hü pa´ü mbytépe
ysyrype omoirüvo
ojahe´o umi guaiguïngue
Guyra
jepeve ombopurahéi
omomba´ete Paraguay
ruguy
nokirïrïvéi maymarö
guyra
oñembo´epa cada pytumby
“Batallón
ha regimiento: !Frente mar...cha tenonde!
ka´aguyre
orretumba, Mariscálnte osapukái
ha oikovéva
ha hasyva ha umi ñúre ikanguekue
opu´ã
mboka ipópe odefendévo Paraguay
Ñamano
rire jaikove jevy
ñahenduvove Mariscal ñe´ë
umi
ysyry, tuju, karugua,
ombyasy joa López rekove
Campamento,
campamento, amoite Cerro Corápe
cerromi pa´ü
mbytépe, Cordillera de Amambay,
omano Mariscal López
tricolor ovevehápe
nontregáiri upe ibandéra
odefendévo Paraguay
La
generación torroga hese
ha toñembo´e cada
la oración
ha Cerro Corá, Lomas
Valentinas
nacherendumína Sauce, Boquerón
Letra:
Félix Fernández
Música: Herminio Giménez |

Vuelven
los mercenarios…?
LUIS
A. ARRIAR NUESTRAS BANDERAS (x)
por: Oribe Javier Sosa Ortellado
Justo ahora que se intenta reavivar el culto a los valores patrios;
precisamente cuando se pretende reencender la llama de nuestros
comunes ideales entroncados en los albores de nuestra historia, y, en
coincidencia con la conmemoración del bicentenario de la
independencia patria; escuchamos en una entrevista por TV al
mismísimo ministro de Educación, don Luis Alberto Riart
Montaner, con una expresión despectiva a nuestra cultura, con
una manifestación negativa hacia la música paraguaya
épica, con intenciones de raer aquellos versos musicalizados
que configura el mejor legado testimonial de nuestra singular
historia. Dicha exposición es una verdadera ignominia respecto
a nuestras glorias nacionales. Mencionada postura sería
incluso mucho más grave de lo que se acusa a su finado
bisabuelo.
La
burda argumentación de nuestro karai ministro (palabras más,
palabras menos) es que las canciones épicas, mal podrían
cantarse en las instituciones educativas, porque ñandeko solo
hablan de muerte, de violencia, de luto, de llanto, y que fomentarían
el odio; cuando que, la sensata y sabia pretensión no es
exaltar la guerra, sino la paz, la vida y el amor. Cuanto más
buceamos en el interior de nuestra historia, más la valoramos
y nos compromete aún más con nuestra patria, a amarla,
a cuidarla, e identificarnos sobre manera como familia nacional;
factible por cierto, de proyectarnos hacia destinos de bienestar y
prosperidad, a la sazón de reedición de nuevos héroes,
mejores todavía y no sólo castrenses.
Lo que
eventualmente debiéramos de aborrecer es la mentira,
despreciar la falsificación histórica, ajena a nosotros
los paraguayos. Con nuestras canciones épicas y patrióticas
es posible recobrar el entusiasmo marcial, a fin de predisponernos a
lidiar, no en lucha fratricida contra los países vecinos, sino
contra tantos flagelos sociales del presente. Las canciones épicas
y patrióticas, que relatan musicalmente la grandeza, la
entereza, la dignidad y el sacrificio de nuestros mayores, invitan no
sólo a encomiarlos sino también emularlos en cada
generación.
La idea es mirar con fe hacia el futuro,
aprendiendo de las experiencias, reconociendo los errores y sin
mitificar al grado inmaculado a nuestros héroes.
Conteste a la línea de pensamiento de nuestro ministro, no
hablaríamos de salud, porque implica hablar de enfermedad; no
hablaríamos de santidad, porque sugiere hablar de pecado; no
hablaríamos de derecho penal, porque importa hablar de delitos
y de crímenes. Conforme al criterio argumentado, no nos
haríamos cristianos, porque allí hablamos de cruz, de
la sangre del Cordero, del Apocalipsis, etcétera. Según
parece, también estaría proscripta la música
góspel: los himnos, los salmos y las canciones espirituales al
ritmo de guarania y del kyre’ÿ y/o interpretadas en
guaraní y al estilo estacionero.
En rigor, me
quebranta esta deliberada ola, no aislada, que pretende desalinizar
nuestra identidad, desnaturalizar nuestra cultura, que costaran tan
alto precio.
(x)
Gentileza del diario LA
NACION (de
su sección: Cartas
de los lectores),
viernes 12 de marzo de 2010 (Asunción, Paraguay)

Acosta Ñu
Allá en mi tierra
bordeando el monte
se extiende el campo de Acosta Ñu
llano
florido que en su silencio
recuerda aquella guerra guasu
Cruzan
sus valles viejas trincheras
llenas de gloria tadicional
como
el setenta se alzan las sombras
de aquellos bravos del
Paraguay
Yo quisiera cantarte tu heroico pasado
la
gran epopeya de un pueblo viril
pedacito de tierra color de
esperanza
reliquia de gloria y honor guaraní
Jukyry
va surcando tu valle dormido
fue el mudo testigo de tu kurusu
y
en cien luchas tenaces, su cruel resistencia
pusieron los héroes
de tu Acosta Ñu
Pechos de acero y
corazones
escalonaron py´a guasu
y hasta los niños
de sangre joven
dieron en aras de Acosta Ñu
Niños,
ancianos, todos cayeron
al juramento de ”antes morir”
solo
una cosa quedó en su puesto
la raza heroica del
guaraní
Letra: Federico Riera
Música:
Emilio Bigi
|

CAMPANADAS
DE GUERRA, TAÑIDOS DE FRATERNIDAD
La
conmovedora historia del “Cañón Cristiano”
(x)
Recientemente
ganó notoriedad un viejo cañón, que había
dejado una herida abierta que nunca terminó de cicatrizar en
el espíritu de nuestros compatriotas. Es el cañón
“Cristiano”, capturado y trasladado al Brasil durante la
Guerra de la Triple Alianza. La decisión del Gobierno
brasileño de devolver a sus legítimos dueños,
los paraguayos, es buena ocasión para conocer sus intimidades

El
“Cañón Cristiano”, hoy expuesto en Río
de Janeiro y por ser devuelto al Paraguay, fue un símbolo
de la resistencia nacional . |
La instalación
de los altos hornos de El Rozado, en un paraje de Ybycuí,
convirtió al Paraguay en el primer país suramericano en
contar con una planta siderúrgica. En
ese complejo industrial se fabricaron utensilios de cocina,
escaleras, barandas, utensilios agrícolas, armas, municiones y
cañones para la defensa nacional durante la Guerra de la
Triple Alianza.
En ese sentido,
publicaciones periodísticas de mediados de 1866 –ya en
plena guerra– señalaban que en la fábrica de
Ybycuí se estaban vaciando cañones de diverso tamaño
y calibre.
El
cañón “criollo”
Por ejemplo, el 4 de agosto de 1867 El Semanario comentaba que “un
grueso cañón rayado ha llegado por los trenes de la
semana anterior con su correspondiente comitiva que es bastante
abundante. Este gordo ‘criollo’ pasará a reunirse
con otros que están con las bocas abiertas en frente del
enemigo”.
Unos días más
tarde, según cuenta el ingeniero inglés George
Thompson, “el gran cañón Criollo fue traído
de la Asunción, en vapor, y colocado en la batería (de
Angostura); toda la guarnición de aquella plaza (Asunción)
y su artillería, fue traída a Angostura”, a unos
kilómetros aguas abajo de Villeta. El cañón
“Criollo” recibió su bautismo de fuego el 7 de
septiembre de 1868, atacando al buque brasileño “Silvado”
con sus proyectiles de 150. Este
cañón cayó en poder de los aliados luego de la
captura de Angostura, en diciembre de aquel año. Actualmente,
es uno de los cañones que, con el “Acá Verá”,
forman parte del monumento al mariscal López, en la Costanera
asunceña.
Un
“monstruoso” cañón
Pero el que
hoy nos ocupa y que concitó la atención en el país
y en el exterior es otro cañón, un arma que también
tuvo, como otros, un importante rol en la defensa de las posiciones
paraguayas de Curupayty y Humaitá y fue llevado al Brasil como
trofeo de guerra. La idea de construir un cañón de
enormes dimensiones surgió del técnico y dibujante
inglés Michael Hunter, quien había propuesto en 1866
construir un cañón capaz de arremeter contra los
acorazados y encorazados aliados. Efectivamente, en un informe
fechado el 28 de diciembre de 1866 se da cuenta que Hunter
propuso fundir “un cañón de 100 libras, en 5
toneladas de fierro bueno; pero que no siendo el que tenemos de la
mejor calidad, se puede vaciar en 8 ó 9 toneladas; y también
de bronce, recogiendo las campanas rotas que hubiese en la campaña,
y es el de este calibre será suficiente para los
encorazados”.
Aporte
de las iglesias del país
La idea fue
tomada por las autoridades y, poco después, desde todos los
rincones del país empezaron a llegar a Ybycuí campanas
“rotas y sanas”, además de otros elementos de
bronce. “Las iglesias de la República han hecho una
ofrenda al Jefe Supremo para la defensa nacional. Las campanas de sus
torres han sido ofrecidas y descolgadas con el mayor regocijo, para
que en nombre de los derechos ultrajados de la Iglesia paraguaya, se
fundan cañones que aumenten los elementos de resistencia y
hagan escuchar sus ecos terribles en los campos de batalla. “Aquellos
bronces sagrados que antaño congregaban fieles se
transformaron en un “horroroso cañón condigno y
sublime baluarte de la Justicia y del Derecho de nuestra santa
causa…”, decía en sus páginas El
Semanario.
En
los primeros meses de 1867 el imponente cañón ya estaba
listo.
Entusiasta
saludo popular
Para recordar el sentimiento del pueblo paraguayo y las expresiones
de orgullo que embargaron a la ciudadanía en momentos en que
era transportado hacia la capital, rumbo a los campos de batalla,
transcribimos los artículos periodísticos publicados
por El Semanario, en marzo de dicho año: “Cañón
monstruo. El gran cañón guaraní nació en
Ybycuí: pesa cerca de mil arrobas (su peso era de 980 arrobas,
o sea, 10.780 kilos); fue muy festejado en su tránsito por la
capilla de Paraguarí, ese lugar célebre por la gloriosa
acción del año 1811 en que el cañón
enemigo, después de tanta ostentación, fue enmudecido y
arrollado por la pujanza de nuestros bravos… Al pasar por
Paraguarí la pieza mencionada, se dieron vivas a la Patria y
al mariscal López, y las mujeres entusiasmadas no desdeñaron
ingresar entre los conductores, diciendo que deseaban formar entre
hermanos para tirar el primer cañonazo contra los enemigos de
nuestra patria.
“Por
el tránsito se efectuaban otras demostraciones de satisfacción
y alegría de las hijas de la patria”.
Bravo
recluta
Respecto al imponente cañón, El Semanario se refirió
a “un recluta enrolado en el Ejército paraguayo”,
presto para defender a los habitantes del país: “Entre
los nuevamente enrolados ha llegado por vía férrea de
la fábrica de Ybycuí, y a la fe que es por demás
robusto y de una complexión fuerte, lo que nos hace esperar
que se desempeñará como corresponde en su puesto de
honor. “La llegada de este recluta a la capital fue
objeto de un pequeño festín: hombres y mujeres
corrieron a la estación San Francisco cuando se supo la venida
de este pasajero para saludarlo y festejarlo, y a la verdad, el
monstruo es digno de tal obsequio.“El enorme recluta es muy
guaraní… Va a recibir las primeras lecciones de táctica
de artillería para enseguida colocarse en el frente”. “Al
llegar a la capital (el 25 de marzo a las 18) fue objeto de
entusiastas vivas, haciéndose más resaltante el
entusiasmo cuando el cañón se acercaba al arsenal (al
día siguiente), donde igualmente las campanas hicieron vibrar
su majestuoso sonido en medio de la algazara de los ingenieros y
operarios que salieron a darle la bienvenida. Las mujeres empujaban y
pedían a voces que se les permitiese ir al Ejército
nacional y arrojar balas y bombas contra los enemigos”.
El cañón pasó la noche en la estación
central y al día siguiente fue conducido hasta los Arsenales
(entonces las vías llegaban hasta el puerto y de allí a
los Arsenales, donde hoy está la vieja cervecería). Una
vez hechos los ajustes pertinentes –taladrado y montado–,
el “Cristiano”, que arrojaba balas esféricas de 10
pulgadas, fue enviado al frente de batalla en el buque “25 de
Mayo”. Cuando se resolvió embarcarlo, “fue
festejado y saludado. Las mujeres, las señoras y hasta las
señoritas, no han desdeñado ayudar a los hombres para
arrastrarlo al muelle”. Fue montado en las fortificaciones de
Curupayty y tuvo destacada actuación en la batalla del 21 de
marzo de 1868. Posteriormente, según Thompson, fue trasladado
y colocado en Humaitá, donde fue capturado, al caer este
bastión ante las fuerzas aliadas. Fue
llevado al Brasil y exhibido como trofeo de guerra en el Museo
Histórico de Río de Janeiro.
La próxima devolución por el Brasil del cañón
“Cristiano”, pieza de artillería orgullo de la
industria metalúrgica nacional, será una manera de ir
cicatrizando sangrantes heridas vigentes hace siglo y medio y que no
ayudan en nada a la confraternización internacional, y una
manera de reconciliarnos con nuestro pasado y nuestra historia.
Seguro que las campanas del país saludarán alborozadas
la llegada de este cañón fabricado con el bronce de sus
pares en la primera acería suramericana y que tronó
furioso en defensa de la patria agredida.
Una sugerencia: sería bueno colocar este cañón,
junto con los demás, al pie del monumento del mariscal López,
durante cuyo gobierno fueron fundidos en Ybycuí, pero
señalando a cada uno con un cartel con la descripción
de sus nombres y sus características, además de una
breve relación de su actuación, y no dejar los mismos
al arbitrio de suposiciones y conjeturas, como actualmente están.
(x)
Gentileza del diario ABC
COLOR,
8 de Marzo de 2010 (Asunción, Paraguay)

Ariel
Ramírez y sus lazos con el Paraguay y José A. Flores (x)
En
un texto poco conocido, escrito para un libro editado en Asunción
en el 2002, el gran músico confesaba su profundo vínculo
con la música de nuestro país y sus creadores.

Antonio V.
Pecci | Periodista
apecci@uhora.com.py
Conocí
a Ariel Ramírez a fines de los 70, cuando visitó
Asunción para una de sus actuaciones, creo que con Zamba
Quipildor y un grupo coral. Presentaban la Misa criolla con ese
notable intérprete. Le hice una larga entrevista publicada en
la revista Ñandé.
Era
ya un admirador de su obra y su talento pianístico. Alto y de
ademanes amplios, era abierto y amigable. Me sorprendió cuando
me comentó, demostrando gran humildad, que él y otros
grupos folclóricos argentinos habían podido entrar a
los grandes salones de Buenos Aires, luego que Félix Pérez
Cardozo abriera el camino con su conjunto y su arpa fascinante. Lo
volví a ver un par de veces. En
el 2002, preparando mi libro Tributo a Flores, de homenaje al creador
de la guarania, junto a otros compositores se me ocurrió
pedirle unas líneas, vía email. Lo llamé por
teléfono incluso a la casa. Y me prometió que
escribiría porque lo apreciaba mucho a Flores. Fui insistente
vía email y telefónicamente y, gracias a la ayuda de su
señora, me llegó un significativo texto de su lazo con
la música y los músicos paraguayos. Él lo tituló
"Admirable India". Allí menciona que el 23 de
octubre de 1947, en los estudios de la RCA Victor, grababa la
guarania India. Tenía 26 años y estaba recién
llegado de Santa Fe a la capital, "a esa gran ciudad que todo lo
prometía, pero que tantos sacrificios nos exigía. Eran
tiempos de bohemia, en las que se conversaba mucho y se comía
poco. El trabajo escaseaba". Con cuidada prosa e imágenes
reveladoras va descubriendo ese poco conocido mundo de su trato con
los artistas paraguayos.
"En
esa serie de grabaciones, que había comenzado el año
anterior, ya había incluido Pájaro campana en el
segundo disco y Mi dicha lejana en el tercero. Tan firme era mi
vinculación con la música del Paraguay", señala.
Es la gran época de la difusión de la guarania y la
polca en el Río de la Plata, cuyos éxitos aparecían
en discos de 78 revoluciones por minuto. Así señala:
"El origen de mi fascinación fue el contacto personal con
los creadores de esos temas maravillosos, esos músicos de alma
que por entonces también estaban radicados en Buenos Aires. En
ese grupo de amigos trasnochadores me cautivó José
Asunción Flores, en especial por su profundo conocimiento de
la música de su tierra - a la que no podía volver- .
Era un hombre sencillo, de extrema generosidad. Su personalidad me
atrajo de tal manera que durante meses, por no decir años,
asistía a todos sus conciertos, que eran escuchados por enorme
cantidad de admiradores. Al finalizar sus recitales, nos convocaba
por las noches a unas reuniones en las que participaban muchos
artistas paraguayos. Entre cafés, charla, juego de dados y
algunos vinitos, nuestros acervos musicales se fundían".
Y el remate final de su texto es el poco conocido hecho de que
incorporó India a su repertorio de giras internacionales con
gran éxito. "Creo firmemente que India, de José
Asunción Flores, es una de las mejores obras del repertorio
que tiene Latinoamérica. En todos los países en que
toqué, India siempre causó una atracción
especial, una admiración extraordinaria por la concepción
melódica unida al ritmo. Fue una de las obras que más
me atrajo. La estudié mucho. Especialmente la versión
que tenía Pérez Cardozo en arpa. Basado en esas
emociones que yo vivía entonces, hice el arreglo pianístico
de la obra, que quedó grabada en la primavera , en Buenos
Aires, del año 1947". Así finalizaba esta notable
confesión sobre ese poco conocido lazo de don Ariel con la
música paraguaya. Lo vi y saludé en el 2005 cuando en
la Embajada paraguaya en Buenos Aires la canciller Leila Rachid lo
condecoró a él junto a otras grandes figuras.
(x)
Cortesía del diario ÚLTIMA
HORA (El Correo Semanal), sábado 27 de febrero de 2010, Asunción,
Paraguay)
ACOTACION
DE FA-RE-MI:
El libro “TRIBUTO
A FLORES” (Homenaje
al creador de la Guarania, José
Asunción Flores),
del periodista Antonio V. Pecci, fue editado en mayo de 2002.
Recomendamos este libro para conocer mejor la obra del maestro José
Asunción Flores

Teniente
Luis A. Velilla
Una
polca para volver a la vida (x)
por: Mario
Rubén Álvarez
(Poeta
y periodista)
alva@uhora.com.py
Hay
un personaje –una personalidad es la designación más
adecuada-, que una y otra vez aparece en la primera época de
la música paraguaya en Buenos Aires. Curiosamente, no era
músico. Era sí un héroe de la Guerra del Chaco.
”Se batió en ley de hombría con los más
bravos”, dice Agustín Barboza en sus Memorias (1). Aquel guerrero era el teniente Luis A. Velilla.
Barboza
relata que “un día aciago fue alcanzado por las
esquirlas de granada y las que se le incrustaron en la cabeza no
pudieron ser extraídas, provocándole terribles dolores
y hasta desmayos prolongados”.
En
busca de alivio, el militar había ido a la capital argentina
en busca de una solución. De un milagro acaso. La guerra
continuaba segando vidas en los cañadones chaqueños
mientras él corría detrás de una esperanza. El
fragmento de la bala que le hacía mirar casi con simpatía
los ojos de la muerte cuando su cabeza era un racimo de terribles
dolores estaba alojado en un sitio muy delicado. Las probabilidades
de salir del quirófano respirando eran mínimas.
“Con
una lógica de hierro afirmaba que era preferible morir en el
intento antes que seguir viviendo entre dolores y desmayos, pero no
encontraba eco a su intención y, cada vez que las sucesivas
crisis se lo permitían, no seguía por todas partes,
compartiendo nuestras andanzas artísticas, colaborando con
entusiasmo en todo lo que podía”, testimonia Barboza.
El
consuelo del que libraba una batalla personal era la música de
su patria y sus compañeros aquellos músicos y
compositores que desde fines de la década de 1920 habían
acudido a los aires del Río de la Plata para ampliar la
capacidad del pulmón de su arte.
En
un momento dado, el teniente desapareció de los lugares que
frecuentaba. Sus amigos eran incapaces de dar noticias acerca de su
paradero. Prudencio Giménez –según lo recuerda Generoso (Chirole) Larramendia. Poseía el prodigioso don de estar enterado de todo, de conocer
lo que nadie sabía. Él fue el que se enteró –no
se sabe cómo- que Velilla estaba internado en el Hospital de
Clínicas en grave estado.
La
solidaridad era parte de la vida diaria de aquellos artistas. Sea que
la Cruz Roja los convocara para actuar y recaudar fondos para la
Guerra del Chaco o que algún compatriota estuviese en
aprietos, ellos estaban listos para ayudar.
”Apenas
nos enteramos del hecho, integramos una delegación con el
maestro Flores, Aniceto Vera Ibarrolla, Severo
Rodas, Diosnel Chase, Félix Pérez Cardozo, el
propio Prudencio Giménez y yo” rememora don Agustín,
añadiendo que le llevaron al hospital una serenata.
Unos
días después, un médico –en uno de sus
habituales desmayos-, lo dio por muerto, Y ordenó que lo
tiraran junto a otros cadáveres en la morgue.
Velilla,
consciente de lo que había ocurrido con él, pidió
auxilio. Un sereno lo escuchó. Y lo rescató del abrazo
de los muertos. Al retornar a la sala, Velilla solicitó a los
médicos que le abrieran el craneo advirtiéndoles que si
no lo hacían él mismo se iba a encargar de destapar sus
sesos con un revolver. Firmó, incluso, un papel en el que
autorizaba a los galenos operarle, eximiéndole de
responsabilidades si ocurría lo peor.
Barboza
menciona que el Dr. Rodolfo Finochietto se hizo cargo de la situación sin pedir –ni antes ni
después de la intervención- un solo peso. La cirugía
duró 12 horas. Velilla salió vivo de la batalla,
pero su situación seguía harto crítica.
Fue
entonces cuando emergió en escena la magia de la música,
según lo contado por Generoso Larramendia: “Una vez más,
Prudencio se enteró de lo que había sucedido. La
Hermana Vicenta le había avisado que Velilla ya había
salido de la sala de operaciones, pero ivaiterei la icuadro (su
estado era muy grave). Por esos días, impactado por la
situación de su amigo, Félix Pérez Cardozo
–quien vivía cerquita de Clínicas- había
compuesto la polca Teniente Luis A. Velilla. Cuando
Prudencio le puso al tanto de la extrema circunstancia, el arpista le
pidió que arreglara con las monjas su entrada al hospital con
su instrumento. Así lo hizo. Y Félix, vestido con
impecable smoking, llegó a destino. “Le hice una polca y
le tengo que hacer escuchar si es que está a punto de morir”,
le explicó a la monjita.
“Le
hacen pasar. Velilla no abría los
ojos, pero parecía consciente. Félix le toca Teniente
Luis A. Velilla a su lado y él entonces muestra
sus ojos y extiende su mano. “Ejopy ko che po, che aíma
ajopy haguãicha nde po (aprieta mi mano, yo ya estoy en
condiciones de apretar la tuya). Okuera (se curó)”,
concluye don Generoso.
Tras
reponerse completamente, durante muchos años, Velilla
permaneció en Buenos Aires. Llegó a ser presidente de
la Agrupación Folclórica Guaraní. Volvió
luego al Paraguay. Ya había ganado la batalla más
crucial de su vida.
(x)
De su libro: “Las voces de la
memoria” (Historias de canciones populares paraguayas). Tomo X. Asunción-Paraguay 2009. Edición
del autor y Julián Navarro Vera.
(1) Barboza,
Agustín. Ruego y camino, memorias (Asunción,Paraguay). Intercontinental
Editora 2000. Págs.63-64.

Jaime
Arditi: pionero del periodismo deportivo (x)
|
por: José
María Troche
Jaime Moisés Arditi Palombo forma parte de aquella primera legión de periodistas deportivos que, poco después de la fundación del Círculo de Periodistas Deportivos del Paraguay, comenzaron a hacer carrera en esta profesión. Químico farmacéutico de profesión, pronto abandonó el ejercicio de la profesión para dedicarse al periodismo radial, aunque durante muchos años fue copropietario de una farmacia y negocio de representaciones farmacéuticas.
Comenzó el ejercicio del periodismo en la segunda mitad de la década del 40 y se cuenta entre los primeros relatores de Radio Nacional del Paraguay –en honor a la verdad, fue el segundo, después de Ulises Jordán, que fue el primero–, puesto que hubo de abandonar por cuestiones políticas, tras el derrocamiento de Federico Chaves. Pasó entonces a formar un grupo denominado Asociación Periodística Especializada, junto con Ramón Abelardo Villalba, Esteban Cáceres Almada y, por un breve tiempo, Chicle, el nombre artístico de Alejandro Ortiz Aquino.
En esa emisora también hicieron sus primeras armas en el periodismo deportivo –en los tiempos libres que la locución les dejaba– Miguel Angel Rodríguez y Héctor Velázquez. Más adelante se agregaría Rodolfo Schaerer Peralta. Estos últimos con Arditi y Cáceres Almada prosiguieron hasta el año 1967, cuando deshizo la sociedad con Cáceres Almada y pasó a encabezar por unos cuantos años la audición “Radiodeportes” por radio Comuneros, a la que me invitó a unirme, por lo cual quien esto escribe dejó Radio Cáritas.
Por ese tiempo, el 29 de setiembre de 1965, apareció Canal 9 TV Cerro Corá, cuyos espacios deportivos dirigió hasta 1982, tras suceder a las gestiones de Fernando Cazenave y Edmundo Andrés Vrignaud, que fueron los primeros en hacer deportes en TV en nuestro país, si la memoria no me falla.
Fue también relator de básquetbol y le cupo transmitir las emociones de los campeonatos sudamericanos realizados en Asunción y de los atractivos campeonatos locales. Siguió toda la campaña de Kid Pascualito y de los grandes boxeadores de la época y en radio Comuneros se incorporaron Ricardo Carreiro (Roque Meza, su nombre real), José Antonio Bianchi y dos pintorescos personajes: Ricardo Pino “El hacedor de campeones” y Horacio Castiglione, un burrero de alma, que acertaba asombrosamente los pronósticos de las carreras que daba por radio Comuneros.
Jaime Arditi fue uno de los periodistas que asistieron a más campeonatos mundiales, desde 1954 hasta Italia 1990, cuando se retiró del periodismo. Paralelamente, dirigía una organización publicitaria denominada “Argos Propaganda”, una de las primeras agencias publicitarias del país.
Otra de sus pasiones, además de las detalladas, fue su eterna vocación viajera. Por tanto, también fundó una agencia de viajes y turismo, fue fundador de ASATUR, varias veces miembro de su directiva, lo mismo que del Skal Club, del cual fue presidente. Dirigió numerosas excursiones a los campeonatos del mundo en el periodo señalado y varias excursiones por todo el mundo, en especial Israel y Tierra Santa.
Fue uno de los primeros socios del Círculo de Periodistas Deportivos en la Comisión Directiva de 1957 presidida por Fernando Cazenave. Fue miembro de una Comisión de Reconciliación junto con Cazenave, para mediar en una cuestión ética que enemistó a dos conspicuos asociados: Ovidio Javier Talavera y Pedro García, hasta que la paz volvió al gremio.
Era uno de los iconos del Círculo de Periodistas, al cual siempre le brindó su apoyo y su estima. Hizo mucho por el deporte y por el periodismo, por lo cual su memoria perdurará por siempre.
Y personalmente, para quien escribe, fue un amigo leal, sincero, generoso, que supo abrir las puertas a un joven periodista que, gracias a las oportunidades que le brindó, puede repetir, agradecido, lo que ya le dijera personalmente no hace mucho: Gracias, Jaime, por todo lo que hiciste por nosotros.
A sus hijos, Eduardo Alberto, que vive en Israel, y Patricia, residente en Campinhas (Brasil); a sus hermanos: Sara, Nessim y Samuel Arditi, y familias, nuestras condolencias. Tengan por seguro que la memoria de Jaime perdurará por siempre.
¡Shalom!
(x)
Gentileza del diario ABC
COLOR, lunes 15 de
febrero de 2010 (Asunción, Paraguay)

De
izq.a der: Jaime Arditi, B. Garcete Saldívar y A. Cáceres
Almada (Estocolmo, Suecia, mes de junio de 1958, en ocasión
del Campeonato Mundial de Fútbol, donde Paraguay participara).
Más información sobre este evento deportivo ir, en esta
Página Digital, al No. 41 del Paraguay
Profundo (Suecia 1958: Paraguay en el Campeonato Mundial de
Fútbol, por Bernardo Garcete Saldívar. Foto:
Archivo FA-RE-MI

-Fragmento-
El
cultivo del intelecto (x)
por: Jorge Rubiani; Arquitecto
y Escritor
El
cultivo del intelecto, el manejo de las expresiones estéticas
o el acceso a los conocimientos científicos, si no fueron
valores reconocidos en la Provincia del
Paraguay de antaño, es porque
estuvieron –al menos, en los primeros años de la
colonia- bastante lejos de las posibilidades de la gente. Razones
políticas primeros y económicas o geopolíticas
después, impidieron que la Provincia pudiera contar con
instituciones de enseñanza de alguna calidad y, por ende, con
un vida intelectual relativamente dinámica. Ni siquiera el muy
reconocido servicio de sacerdotes o misioneros pudo inducir a la
creación de seminarios o instituciones de formación
religiosa. La historia sólo recoge el coraje de los hombres
como una de las virtudes principales en el proceso de la conquista.
En realidad no había tiempo para otra cosa. Los intelectuales
de la ”madre patria” no se aventuraban en menesteres tan azorosos y tan poco productivos.
Cerca
de fines del Siglo XVIII,
en el Paraguay,
incluso el castellano se había perdido como lengua. Lo
certifica el Padre José Cardiel, comentando que en ese tiempo ya sólo la hablaban los
españoles. Los criollos varones –explicaba el
historiador- accedían a algún conocimiento del idioma a
través de la escuela, estamento vedado a las mujeres, que
entonces sólo hablaban guaraní.
En
ejercicio del curioso ”marketing político” de la
época, el Gral. Manuel Belgrano escribe cartas en
guaraní a los patriotas paraguayos antes de los ”encuentros”
de Cerro Porteño y Tacuarí, en los
albores de 1811. Tal vez pensara que era la única
forma que lo entenderían. Entendieran o no las cartas, los
patriotas corrieron a Belgrano en ambas batallas.
Pero
debido a que tal vez el conocimiento científico y la expresión
de las artes en las sociedades antiguas sólo eran patrimonio
de las clases privilegiadas, el acceso de los estamentos inferiores a
dichos conocimientos conducían inevitablemente a la ”..
subversión del orden natural de las cosas”.
Asi
sucedió en los grandes acontecimientos de la humanidad lo
mismo que en los movimientos emancipadores de América. La ya
ausente fuerza espiritual en los últimos remanentes españoles
en el continente, una adecuada combinación de libros
fundamentales con las noticias de los sucedido en Norteamérica
y sobre todo en Francia, produjeron en los patriotas la explosión libertaria. Habían
prendido también otros sentimientos y se planteaban otras
necesidades. Se hablaba de ”patria”, de ”heredad”, de ”territorio”. Se iniciaba el discernimiento de la ”historia” y se
buscaba el conocimiento. El Dr. Francia estudiaba en Córdoba y
–a su vuelta- regía los destinos del Paraguay durante
casi 30 años. Don Carlos Antonio
López accedía a
conocimientos de Teología, Filosofía y Leyes y se
instalaba en el gobierno por otros 20 años. Su hijo, el futuro
Mariscal, aunque prematuramente aureolado con el poder supremo,
adquiere una esmerada educación. Habla –aparte del
castellano- el inglés y el francés, toca la guitarra,
danza razonablemente bien y es un experto nadador. Con él
viajan a Europa algunos jóvenes y otros 141 son enviados a
conocer la tecnología, los procedimientos administrativos y
los conocimientos que regían entonces el progreso de los
pueblos y con los que se pretendía el surgimiento del
Paraguay.
Los
intelectuales (xx)
En
los primeros años de la “apertura social e intelectual”
del Paraguay, ni siquiera el envio de jóvenes paraguayos a
Europa durante el gobierno de Don Carlos Antonio López hizo
más que la presencia de una numerosa colonia extranjera
contratada por el Gobierno Nacional, durante las décadas de
´50 y ´60 del siglo pasado. La Guerra y sus penosas
consecuencias, pusieron un lamentable fin a aquel singular esfuerzo
paraguayo.
Pero
con la contienda aún en desarrollo en las serranías de
Caacupé y Barrero Grande y en el mismo día en que “…se
escuchaba en Asunción, discursos, brindis, tintineos de copas
de champagne..”, el Ejercito
Aliado saludaba en Asunción la instalación de un
Triunvirato y el advenimieto del “…primer
gobierno libre del Paraguay”. Era
el 15 de agosto de 1869,
fecha que, curiosamente, sirve aún hoy para el cambio de
mando en la Presidencia del Paraguay.
La Convención Nacional Constituyente convocada y reunida bajo los auspicios de las fuerzas de ocupación,
estaba constituida por 56 convencionales de toda la república dentro de las cuales se encontraba la
reducida “élite” intelectual con la que podía contar el Paraguay en aquellos
difíciles momentos: José
del Rosario Miranda, convencional por
Caraguatay y presidente de la Convención, Juan
Silvano Godoy, Cirilo Solalinde, Miguel Palacios,
uno de los estudiantes enviados por Don Carlos a Europa, Cayo
Miltos, los hermanos Juan
Bautista y Emilio
Gill, este último estudiante de
la Academia Militar de Saint-Cyr, Francia, Agustín
Cañete, nieto del Dictador
Francia, José Segundo Decoud y Jaime Sosa.
Otros jóvenes iban llegando a medida que se difundía la
noticia del final de la contienda y otros más, retornaban
desde los rescoldos mismos de la Guerra.
Paralelamente
se sumaban los residentes extranjeros –que operaron con
aquellos- el inicio del primer movimiento genuinamente cultural de
nuestro país. Este hecho se produce el 28 de Julio de 1883 con
la fundación de un “Centro
Literario” que desembocaría
más tarde, en la creación del legendario Ateneo
Paraguayo. Esta fundación se
produjo bajo la inspiración y aliento de un intelectual
argentino, el Dr. Adolfo P. Carranza y
el hecho se produce en la residencia del Dr.
José Segundo Decoud, ex
convencional y a la sazón, Ministro de Relaciones Exteriores.
Componían
aquel núcleo original, entre otros, los señores: Cecilio Báez,
primer secretario, Benjamín
Aceval, Alejandro Audibert, Emilio Aceval, José de la Cruz
Ayala, Pedro Pablo Caballero,
Cirilo Solalinde, Cleto Romero, los
hermanos Adolfo Héctor, Francisco y José Segundo Decoud. Guillermo De los Ríos,
Manuel Domínguez, Juan Bautista Gaona, Remigio Mazó, Cantalicio Guerrero, Pbro.
Fidel Maíz, Mateo Collar, José Zacarías Caminos,
Andrés Héctor Carvallo y Pedro Saguier, junto a numerosos extranjeros, miembros por entonces de la calificada
colonia de residentes en el Paraguay.
La
preponderancia de este movimiento y de este núcleo intelectual
puede notarse en el hecho que cuatro de ellos fueron Presidentes de
la República y casi todos miembros de Gabinetes del Ejecutivo
o de los otros poderes del Estado, en los últimos años
del siglo pasado o en los primeros de éste.
(x-xx)
Del libro POSTALES DE
LA ASUNCION DE ANTAÑO (444 págs.)
Internacional
Editora (www.libreriaintercontinental.com.py)
2002
(Asunción, Paraguay).
Recomendamos visitar la Página
Digital del Arq. y Escritor, Jorge Rubiani: www.jorgerubiani.com.py

El
idioma guaraní (x)
por Dr.Juan Max Boettner
Se
habló desde América Central hasta las proximidades del
actual Buenos Aires. Jover Peralta (217): ”El que hablaban los
tupíes del Brasil y los carives de las Guayanas, de Panamá
y las Antillas, era, en lo esencial, el mismo que usaban los carios
del Paraguay y del Delta del Paraná”.
Es
un idioma expresivo, poético, aglutinante, con numerosos
sufijos, que permiten pequeños matices intraductibles.
No
conoce el guaraní ciertas letras del alfabeto moderno, como
por ejemplo a ”f”, la ”i” etc. Pero, sí,
tiene numerosas otras letras desconocidas por los idiomas modernos.
La discusión persiste de cómo deben escribirse esas
expresiones fonéticas. La palabra que significa ”agua”,
es escrita como hoy como ”Y”, como ”í”
etc. La dificultad estriba principalmente en que el guaraní
tiene muchos cultores entre los brasileros quienes lógicamente
quieren aplicar su manera de pronunciar ciertas consonantes y
vocales.
Es
tan expresivo el guaraní, que hay traducciones de la biblia en
este idioma (130).
Sorprende
leer las obras del jesuíta padre Antonio Ruiz de Montoya y
observar la fijeza del idioma a través de siglos, cuando los
guaraníes no conocieron la escritura…y cuando el
guaraní muy pocas veces se escribe..se lo habla antes que
nada.
Es
emocionante oír al padre Guevara (161): ”En lo
elocuencia y cultura de hablar se hallaron algunos sueltos en sus
dialectos, tersos en las palabras y peresuasivos en el
razonamiento….Cuando al mediano entendimiento se juntaba la
penetración del idioma y la verbosa locuacidad, peroraban con
dulzura y persuadían con eficacia”…”La voz
común a los índicos llama bárbaros, ásperos
y defectuosos. Los que con estudio y aplicación penetran la
estructura de su artificio y propiedad para explicarse, los califican
de elegantes, expresivos y copiosos. Lo cierto es que abundan de
voces, en lo natural propias, en lo significativo vivas y en lo
persuasivo eficaces, ceñidas sin confusión, claras sin
redundancias y magestuosas sin afectación”.
Es
difícil decir cosas más lindas sobre nuestro idioma
nativo!
El
Paraguay es un país bilingüe
Obsérvese
el gráfico de la figura No.1. Se podrá apreciar que la
mayor parte de las relaciones interhumanas se hace en guaraní.
Para llegarse al corazón, al paraguayo hay que hablarle en
guaraní.
No
es de extrañar pues que su música utilice con mucha
frecuencia el guaraní para la letra de los cantos, para los
títulos de las obras.
Es
sin duda, el guaraní, el lazo de unión más
potente de la Nación Paraguaya. Hoy el
paraguayo tiene orgullo en hablar el idioma nativo, no importe la
esfera social o educativa a la que pertenece.
Para
dar un ejemplo de nuestro idioma citaremos un verso con su traducción
(41). Pertenecen a la pluma de Agrestino del Campo (pseudónimo
de Marcelino Pérez Martínez). Alcanzaron gran
popularidad.
Jhiãnte
cheve avevé
Agüeyvy
mí ne rendápe,
A
ñeé mi ndapysá pe
Changayjy-já,
pevé.
Néina
pycazútími
Che
rupí nde-pepó-ári
Ja
amö che rembiayjú piári
Yajhá
ta pytu´u mi. |
Cómo
quisiera volar
Bajarme
a su ladito
Para
hablarle a su oído
Hasta
ahogarme en suspiros.
Ea!
piquito de palomita,
Alzame
sobre tus alas
Y
allá sobre mi bien amada
Me
voy para descansar. |
.
Muchas
veces el verso actual es bilingüe, en castellano con palabras
guaraníes intercaladas. Los buenos poetas nativos se
enorgullecen en hablar un idioma puro, sin palabras extrañas.
(x)
Del libro: Música y Músicos del Paraguay,
de Dr.
Juan Max Boettner.
ACOTACIÓN DE FA-RE-MI:
Este libro se imprimió por primera vez en el año 1956
(Edición de APA; Autores Paraguayos Asociados y del propio autor); y luego de 41 años, en el mes de Mayo de 1997,
se volvió a reeditar por iniciativa de Bernardo Garcete
Saldívar, por expresa autorización de los herederos del
Prof. Dr. Juan Max Boettner.
El
libro tiene 296 páginas,
y mide:
17,5 x 25 cent.
4a.
Edición Enero 2008.
©
Todos los Derechos Reservados
©
All Rights Reserved. 1998/2008
información
recabar a: arpapu@yahoo.com |
|

|
El
libro se puede adquirir en las sgtes. Direcciones (entras otras):
-
Librería
”Servilibro”, Plaza
Uruguaya; Tel/Fax: (-595-21) 442-855, Asunción, Paraguay.
-
Librería
Fausto Cultural, Jose Berges esq.
Gral. Melgarejo . Tel. (-59521) 221 996/Fax: 59521-221-998. Email: fausto@conexion.com.py;
Asunción, Paraguay
-
Editorial
Domínguez; 25
de Mayo c/Caballero. Tlf./Fax: (595-21)- 445459: Asunción,
Paraguay.
-
Librería
“El Lector”, Plaza
Uruguaya, y Villa Morra –Telf. (-595-21) Asunción,
Paraguay.

Poesía
Centenario de una
notable figura poética
SERVIDORA
DEL ARTE (x)
Los
poemas de Dora Gómez Bueno de Acuña, que merecieron
elogios de Roa Bastos y Juana de Ibabourou, tras el paso del tiempo
parecen recobrar el brillo que les pertenece.
por: César González Paez
(Periodista)
cesarpaez@uhora.com.py
“Extraña
servidora de la poesía, esta mujer extraordinaria que se sirve
de la poesía para sobrevivir muriendo. Acaso la poesía
necesita de otra clase de servidores?”, señala Augusto
Roa Bastos al prologar Luz
en el abismo, donde apunta las
cualidades literarias de Dora Gómez
Bueno de Acuña. El escritor
español Miguel de Unamuno también sumó su parecer sobre la autora, ya que en 1936
le escribe: “Leyendo sus versos trazo el mapa geográfico
de su país. Despojada de ropajes convencionales aflora su Yo,
grito de revelación de enormes sugerencias que la consagra
poetisa de la más noble exaltación lírica”.
La
gran escritora uruguaya Juana de Ibarbourou se interesó en el
contenido lírico de su libro anterior: Barro
celeste, enviándole también
una afectuosa carta de admiración en 1944. Este año se
cumple el centenario del nacimiento de Dora Gómez Bueno de
Acuña, quien nació en 1903 en Luque y murió en
Encarnación en 1987. Poetisa, maestra, periodista y actriz
radial, fue también una gran difusora de la poesía.
Durante muchos años se desempeñó como maestra de
primaria y colaboró brevemente en la década del treinta
en la sección Sociales de El
Orden asunceno. Su primer libro de
poemas: Flor de caña (1940), es considerado el primer poemario erótico publicado en
el país. Sus obras posteriores son el ya citado Barro
celeste (1943), Luz
en el abismo (1954), Vivir
es decir (1977) y Antología (1985).
Romance
del mar enamorado
El
mar está enamorado
Se
enamoró de una roca.
Tenía
que ser el mar
para
que así la quisiera.
Día
y noche la besaba,
noche
y día, día y noche:
por
los siglos de los siglos
el
mar besaba la roca.
Multiforme
y primoroso
lamía
sus pies desnudos;
y
en su flujo y reflujo
un
dulce juego amoroso.
La
cubría de luceros
temblorosos
y ligeros,
y
por sus hombros antiguos
desperramaba
sus besos.
Cuánto
duró este romance,
romance
de mar y roca?,
por
milenios y milenios
rozó
su hermética boca.
Pero
todo pasa y muere,
como
mueren los crepúsculos,
como
se encienden las albas,
como
se apagan las ansias.
Poderosa
fuerza cósmica
abrió
su entraña de piedra,
y
un hueco enorme y vacío
mostró
sus paredes negras.
No
había una gota de agua
todo
era seco por dentro.
El
mar llenó con sus lágrimas
el
ancho hueco de piedra.
Lágrimas
verdes del mar,
amargas
como sus penas.
-Y
eres tú a quien yo besé
por
los siglos de los siglos,
por
tí yo me hice pequeño
para
acunarme en tus brazos.
Por
tí apuñalé al orgullo
hasta
caer en el hueco
de
tu mano que no supo
abrirse
para mis besos.
-Dónde
está tu corazón,
por
qué me hiere tu abismo,
cuando
yo he desparramado
toda
la luz de mí mismo?
Como
alas espantadas
gracia
perdida en el vuelo,
quedó
el mar enamorado
solo,
en su inmenso desvelo…
(Montevideo,
frente al Atlántico, 1947) |
Balada
de la frase que espero
Hoy
te diré muy quedo
mi
palabra desnuda,
en
el instante pleno
del
minuto perverso;
con
abril en las ánforas,
con
esquilas de fiesta
tañendo
dulcemente
en
la noche desierta,
o
mejor con los ojos,
varón
de mi deseo,
reclinada
en tus brazos,
te
diré que te quiero.
Besaré
arrodillada
tu
frente de poeta,
enigma
que mi entraña
no
ha descifrado nunca;
nada
más que la frente,
mientras
la noche, afuera,
intensamente
bebe
una
fugaz de vientos.
Tú
seguirás callado,
el
rostro sin tinieblas.
Extrañamente
pálido
exprimirán
tus labios
zumos
de eternidad
en
la frase que espero.

 |
Dos
poesías de Dora Gómez Bueno de Acuña
(x)
Cortesía del diario ÚLTIMA
HORA (El Correo Semanal), 25/26 de enero de 2003 (Asunción,
Paraguay).

NARCISO
R. COLMÁN
Ñande
îpî cuéra poema etnogenético y mitológico (x)
por
Delfina
Acosta
(Escritora
y Periodista)

Mucho
le debe, sin lugar a dudas, la literatura paraguaya a Rosicrán.
Si vamos por la calidad del libro Ñande îpî
cuéra, que significa “Nuestros antepasados”,
comprendemos que el texto publicado en el año 1937 por la
imprenta y editorial Guaraní, fue una empresa titánica.
El gran poema mitológico rescató del olvido al
que estaban condenados genios y criaturas nacidos de la imaginería
popular como el Juiso o Luisón, el Curupí, el Yasy
Yateré, el Moñay, el Mboy Tu i, el Ao Ao, y otros,
dándoles con su cantar en la lengua vernácula una
historia, una acentuación peculiar, propia de las costumbres
paraguayas.
Faltaba al Paraguay este libro
para que tuviera su identidad. Aquellos personajes mitológicos
tan bien versificados por Narciso R. Colmán nacieron de sus
andanzas lugareñas. Es que, poeta de la raza guaraní,
de la selva, de su vasto territorio donde la tradición oral
estaba más afincada, se empapó de las colinas y
llanuras de Paraguarí, Carapeguá, Ybycuí,
Acahai, Pirayú, Ypacaraí, Yaguarón y Ybytymí.
Yo imagino a este genial vate hablando con las gentes,
tomando registros, descifrando códigos, gestando, en fin, la
titánica poesía de nuestra lengua guaraní.
Cuenta Rosicrán que por el año 1912, él
y un amigo suyo llegaron a la puerta de una imponente gruta.
Reconocieron las formas rudas de un indio sentado sobre la roca
prismática. El interior
estaba lleno de signos cuya significación se encargó,
posteriormente, de descifrar. Con ese antecedente se puso a trabajar
en su obra titulada ÑANDE ÎPÎ CUÉRA, que
es el resultado interpretativo de los jeroglíficos que
presentaba la mencionada escultura indígena.
En
menos de dos años se gestó la obra. La
traducción al castellano, hecha por el autor mismo, lleva el
título “Génesis de la raza guaraní.
Nuestros antepasados. Poema Etnogenético y Mitológico
seguido de un estudio etimológico de los mitos, nombres y
voces empleados”.
En conversación con su hijo,
Narciso R. Colmán (h), me enteré de que su padre se vio
en la necesidad de vender su casa, acuciado por las deudas contraídas
con una casa editorial. Había publicado un libro que le
trajo pérdidas...
El
lector podrá adquirir la obra Ñande îpî
cuéra en la librería El Lector y en el local del Ateneo
Paraguayo. El texto tuvo su reedición gracias al aporte
generoso de Juan Peter Miranda.
La biblioteca del
“Anacreonte paraguayo” fue donada por su hijo al Ateneo
Paraguayo.
Narciso
R. Colmán, nacido en Valle´i, departamento de Ybytymí,
el 29 de octubre de 1878; falleció el 31 de agosto de 1954.
Sus restos mortales fueron velados en el Ateneo Paraguayo
ENDOSO
LÍRICO
No todo en este mundo es mercancía
ni
tampoco el dinero es el blasón
mejor
pulido por la cortesía
para la
ufanía de mi corrección.
Sobre la
torre de mi bizarría
sin mancha
flota el lírico pendón:
como
ebrio de azul, hago poesía,
pero
honrado es mi pan, como varón.
Devuélvole
este billete a Ud. precioso
con mi firma
insolvente por endoso:
sométalo a la
ley de conversión,
que, a pesar de
juzgárseme indigente
llevo un Potosí
de oro viviente
que pesa como un mundo: el
corazón.
Manuel
Ortiz Guerrero |
(x)
Gentileza del diario ABC
COLOR,
(Suplemento Cultural), 24 de abril de 2010 (Asunción,
Paraguay)
ACOTACIÓN
DE FA-RE-MI: Más
información sobre Narciso R. Colmán,
ir al No.
34 del Paraguay
Profundo |