Breve Recordación
EVOCACIÓN
DE UNA GRAN
CANTANTE
COMPATRIOTA (x)
Hace un año
falleció en Asunción la gran cantante lírica paraguaya Pura
Agüero Vera. Me he puesto a
rememorar momentos pasados en su bella compañia, en conversaciones salpicadas
de anécdotas y en que resplandecían su gracia, su afecto, su convicción en
los valores humanos, su fe en el triunfo de la justicia y la bondad de que dio
testimonio con su conducta y su obra.
Recuerdo aún
la mañana en que llegué a su casa para hacerle un reportaje. Era el mes de
junio de 1992. Apenas la había tratado hasta entonces y era natural mi
expectativa de cómo se desarrollaría aquel encuentro con una famosa artista
que había actuado en grandes escenarios europeos y de nuestro continente. Tan
pronto como la saludé, su trato jovial, su acogida calurosa, disiparon mis
prevenciones. Pregunté a Pura Agüero Vera acerca de sus inicios en el arte:
”Yo
estudiaba en la Escuela Normal de Profesores, era una normalista”,
respondió Pura. ” y nuestro profesor de música era el maestro Otakar
Platil. Nuestra profesora de
canto, Esther Acuña Falcón,
era una persona muy exigente que formaba a los jóvenes con esmero y seriedad.
Un día me escogió para hacer algunos solos en los coros del colegio. Y
si bien yo nada sabía de la técnica de impostación, de voz, por instinto, diría,
hallaba el modo de utilizar mi voz de la mejor manera posible. La gente gustaba
de mi modo de cantar y esto me causaba gran satisfacción”.
Y luego
de relatar algunas anécdotas de aquellos años de estudiante, volvió a hablar
sobre sus inicios en la música: ”Pensé entonces –nos decía Pura Agüero
Vera- que tenía que estudiar en serio si quería realmente ser alguien. Fuí a
Montevideo y realicé estudios bajo la dirección del maestro Ambrosio
Pedemonti y de su esposa, Rosalía
Justi. A ellos debo todo lo
que soy”.
Luego hizo un
interesante relato de su debut en el Sodre, en la ópera Andrea Chenier,
de Giordano,
bajo la dirección del maestro Protasi,
actuación que constituyó el inicio de su carrera profesional. Y poco tiempo
después, en el Teatro Solís de Montevideo actuó en el rol de Marcellina,
de las Bodas de Fígaro, bajo la dirección del maestro Carlos
Estrada.
En 1950 Pura
Agüero Vera viaja y actúa en Legnano en la ópera Tosca, de Puccini,
con la dirección del maestro Venturino Ciallia.
Poco tiempo después, obtiene un primer premio en el concurso que auspicia el
Teatro Aviamento de Milán. A partir de entonces puede decirse que
comienza su carrera internacional de cantante. Asume roles protagónicos
en Cavallería rusticana, Tosca, Otello, Il trovatore, en compañia
de grandes cantantes como Carlos Bergonzi, Adolfo Protti,
Mario del Mónaco, entre
otros.
Hacia 1955, y
haciendo un paréntesis en sus actuaciones en Italia, regresa a nuestro país.
Sus presentaciones fueron aclamadas por el público. Recuerdo que en un momento
de aquel diálogo le pregunté a Pura Agüero Vera qué experimentaba como
persona, como artista, cuando ella cantaba en esos grandes escenarios, y junto a
voces admiradas y aplaudidas mundialmente. Me respondió: ”Cuando uno está
junto a estos grandes divos uno siente la imperiosa necesidad de alcanzar de algún
modo un nivel de categoría artística que permita una actuación digna de
ellos. Y cuando uno experimenta este logro, de algún modo, la alegría es
grande y emocionante”.
En un momento
de nuestra conversación le pregunté cuál o cuáles óperas recuerda con
especial entusiasmo y emoción en esa identificación que se propone la cantante
con el personaje que recrea. Sin ninguna vacilación me contestó: ”Tosca
de Puccini”. Luego relató muchos otros episodios de su notable carrera artística
con una sencillez y espontaneidad como si los estuviera viviendo de nuevo.
Me hizo
escuchar unas grabaciones con la Sinfonieta de Buenos Aires bajo la
dirección del maestro Luis Miranda.
Por aquel tiempo, año 1992, Pura Agüero Vera se dedicaba con fervor a la
docencia y sólo en contadas ocasiones hacía una que otra presentación en público.
Tras una
penosa enfermedad que para muchos pasó poco menos que inadvertida, ya que sólo
en los últimos días de su vida su voluntad indoblegable comenzó a declinar,
fue patente que Pura Agüero Vera se hallaba en grave estado. Qué día triste
fue aquel día de mayo cuando su muerte.
Al cumplirse
un año de su sentida desaparición, sean estas líneas un modesto homenaje a
esta gran artista, gran amiga y meritoria docente que enalteció con su voz
privilegiada al arte y a la cultura de nuestro país.
Pura Agüero Vera con Nicolasito
Caballero y
Bernardo Garcete Saldívar. París, Mayo 1958.
(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal), 29 de mayo
de 1995 (Asunción, Paraguay)
(xx) El director de orquesta Luis Miranda, Paraguayo, escribió el libro: Pura Agüero Vera; Gloria Paraguaya en la lírica del mundo. (Asunción; Paraguay, 1976). Más información sobre P.A. Vera se pueden consultar a Carlos Raúl González Alborno, email: caraul@sce.cnc.una.py.
Siempre vigente: Pura Agüero Vera
Por Carlos Raúl González Alborno
En Octubre de 1949 realiza su concierto de despedida en el S.O.D.R.E. e inicia un estelar carrera operística en los principales teatros de Italia, Francia, Suiza, Alemania y Malta. Realiza ese mismo año presentaciones en Caracas , Venezuela .
Desde Agosto de 1950 se presenta en el "Nuevo Teatro" de Milán por dos estaciones consecutivas con la Opera "Un ballo in Maschera" al lado del gran tenor italiano MARIO DEL MONACO. El Maestro Franco Alfano la elige para representar la Opera "SAKUNTALA" en el Teatro de la Opera de Roma. Pura Agüero Vera representa hasta 1955 por toda Italia las óperas apropiadas a su registro vocal con notable éxito. Repetidas veces la prensa italiana la elogia. El periódico "Crónaca di Viareggio", anunciando la puesta en escena de "Tosca" en el Teatro Politeama decía: "La espectativa de esta representación que trae por primera vez a Viareggio a la célebre soprano Vera Pura Aguero, una cantante que ha obtenido en la Scala de Milán un verdadero éxito personal, es verdaderamente grande". Numerosos recortes de periódicos italianos nos muestran la aceptación de parte del público de sus condiciones líricas: "Pura Aguero Vera, una verdadera artista que posee una garganta de Oro", (Il Tirreno, Domingo 23 de Setiembre de 1951). "La Nazione Italiana", sobre la representación de "Andrea Chenier" en el teatro Guglielmi el 4 de Octubre de 1952 decía: "Vera Pura Agüero se imponía en seguida desde los primeros compases por la belleza de su voz, por el claro fraseo y por la desenvoltura escénica no común. Su voz es de una homogeneidad extraordinaria en toda su extensión y sus agudos son seguros y sonoros. Los aplausos en la apertura de la escena confirman lo que hemos dicho. Una " Magdalena " verdaderamente digna de la Scala, llena de sensibilidad y de buen temperamento artístico"......"el entusiasmo del público que varias veces aplaudió frenéticamente a la apertura de la escena, pidiendo BIS de las romanzas más notables, en particular de la romanza de la soprano "La Mamma Morta"". "La Gazzetta" decía al día siguiente: "La bella voz de Pura Vera cantó con dulzura y propiedad musical."