27.Parte
”Y fue también Guarania la región prometida
como tierra de ensueño, de ilusión y de vida
tierra donde crecieron las flores suntuarias
de robustas pasiones y gentes fabularias ” (x)
Guillermo Molina Rolón
(x) De esta poesía –“En la fiesta de la Raza”
- extrajo el maestro José Asunción Flores ,
el nombre para su creación musical: Guarania
Del Paraguay Profundo
Yo nací aquí (x) He aquí a este Paraguay de sentimientos morenos y músculos acerados. De vorágines y sosiegos. De poetas marciales y guerreros manos. (x) Del diario ABC COLOR (Suplmento Cultural), 14 de noviembre de 2004 (Asunción, Paraguay). ) |
Poema dedicado al creador de la Guarania: José Asunción Flores
¿Mestizaje lingüístico? (x) |
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Indulgente realismo Españoles en Asunción Si avanzamos otro siglo, tenemos la siguiente composición poblacional del Paraguay, tal como aparece en el censo del obispo Faustino de Casas. Los 38.666 habitantes de la provincia se repartían así: 7.209 españoles 18,6% Como se ve, la población que socialmente se consideraba "española" (incluyendo europeos, criollos y mestizos) estaba apenas en la proporción de 1 a 4. (Ibid: 50.) El Paraguay seguía siendo fundamentalmente indígena en cuanto a población, aunque la ideología de asimilación al español se hacía sentir cada vez con más fuerza, sobre todo en la ciudad de Asunción y pueblos de españoles, que eran muy pocos. "Para fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX el proceso de mestizaje había avanzado mucho, y entre el 55 y el 60% de la población tenía status de española... había logrado asimilarse a esa condición." (Velázquez 1981: 57.) Una vez más hay que repetir que no se trata de un problema de cifras, sino de ver cómo una población se define poco a poco como no-indígena, prescindiendo de sus componentes raciales. (Garavaglia 1983: 204-211.) La misma población indígena dejó poco a poco su condición de servidumbre —los "yanaconas" y "originarios" nunca fueron muchos— y podía pasar por española en el vestido y en su comportamiento social. Para ello no tenía necesidad de abandonar su lengua guaraní, porque ésta nunca dejó de ser la lengua de la sociedad colonial, aun definida políticamente por la condición de "español". Ser mestizo nuevo, y por tanto español, no era tan difícil en ese Paraguay. Para mantener sus privilegios y espacios sociales exclusivos, los "españoles" apelarían a otros recursos. La sociedad colonial paraguaya no necesita crear "indios" para mantener distinciones y posesiones; verá aparecer, eso sí, "pobres" y "plebeyos" sometidos a los "nobles" y "pudientes". (Garavaglia 1983: 210.) Se forma así un campesinado, políticamente español, lingüísticamente guaraní. "La mayor parte del crecimiento de esta población considerada española, durante el siglo XVII, es un resultado de un cambio de status y de posición social en el mundo de las relaciones sociales de producción de un gran número de indígenas." (Garavaglia 1983: 211.) |
(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal), 13 de noviembre de 2004 (Asunción, Paraguay)
IDIOMAS | A PROPÓSITO DE LAS LENGUAS “MESTIZAS”
Elogio de los jopara
Ni los neologismos ni los préstamos son, de por sí, signos de la debilidad de un idioma, sino, al contrario, señales de un saludable movimiento de adaptación a las necesidades —o a veces simplemente al gusto— de la comunidad hablante.
Luis Carmona | Periodista
angell@highway.com.py
En las primeras páginas de la novela Ivanhoe, de Walter Scott, se puede leer un diálogo en el que los personajes explican las sorprendentes variaciones de nombres que tienen algunos alimentos en ingles. Simplificando un poco, lo crudo nombre de origen sajón, lo cocido nombre de origen normando. El texto es una verdadera lección de lingüística sobre el origen mestizo del inglés actual, además de un ingenioso retrato social para ambientar al lector en la época de los conflictos dinásticos entre Ricardo Corazón de León y Juan Sin Tierra, que también reflejaban un conflicto entre dos grupos sociales y dos lenguas. Se trata de un caso de “ava ñe'ê” y “karai ñe'ê”, por ponerlo en términos paraguayos, solo que ocurrió en Inglaterra y en la época de la tercera Cruzada, a finales del siglo XII. Así que el inglés actual es en esencia un jopara. En realidad la misma afirmación se puede hacer de prácticamente todas la lenguas actuales. Finalmente las lenguas romances no son más que distintos jopara del latín con los idiomas locales; pero claro el latín, a su vez, como el griego, el sánscrito y las demás lenguas indoeuropeas nofueron en su día sino jopara entre los idiomas locales y la lengua de invasores norteños, que no se ha conservado, pero que los eruditos de finales del siglo XIX reconstruyeron y que a su vez habrá sido un jopara de vaya a saber qué otras lenguas anteriores.
Un jopara llamado castellano
El castellano, desde luego, es indudablemente un jopara. Aparte de ser uno más de los hijos mestizos del latín con las lenguas locales, basta mirar un diccionario para ver que un altísimo porcentaje de sus vocablos provienen del árabe. De hecho, unos cuantos años antes de que el castellano se escribiera por primera vez, en el Monasterio de Silos, con caracteres latinos, existían escritos en castellano, pero con grafía árabe: unas coplas populares llamadas jarchas, que aparentemente son el origen de nuestros villancicos navideños, así que nuestros cantos de Navidad también son mestizos. Si uno hace cuentas, también es substancial el porcentaje de palabras castellanas que proceden de los idiomas de los indígenas americanos. Ni hoy ni entonces los usuarios de un idioma se molestan en inventarles un nombre nuevo a cosas que ya lo tienen.
Teléfono, epistemología y ñembo
“¿Cómo se dice epistemología en guaraní?”, preguntaba irónico un colega argentino para tomar el pelo a los muchachos, hasta que alguien le respondió: “¿Y cómo se dice mbóre en castellano?”. Con ser ingeniosa, la respuesta no fue la más correcta, porque, después de todo, ¿cómo se dice “epistemología” en castellano? Que yo sepa, ni “epistemos” ni “logos” son palabras castellanas. Son préstamos del griego... Ni castellanas, ni inglesas, ni francesas, ni italianas, etc., y en todos los idiomas del mundo, con las lógicas adaptaciones de pronunciación y grafía, epistemología se dice epistemología. Por eso bordea el territorio de lo ridículo cuando se inventa, por ejemplo, una palabra para teléfono, también un préstamo griego que funciona en todos los idiomas y que, a fin de cuentas, es el nombre que le puso su inventor al maldito aparato que se ha vuelto tan imprescindible como insoportable. En cambio el guaraní tiene, por ejemplo, un prefijo magnifico, “ñembo”, del que el castellano y la mayoría de los idiomas carecen y que, para suplirlo, han tomado otro préstamo del griego “pseudo”, que ya totalmente castellanizado ha devenido en “seudo”. De hecho, en el habla común del Paraguay, el castellano ha asumido el prefijo guaraní como propio y lo usa discrecionalmente, inclusive arrastrando con él las más variadas expresiones idiomáticas, algunas verdaderamente insuperables como “ñembotavy” y otras insólitas como “ñembo se hace”.
Préstamo y neologismos
Ni los préstamos ni los neologismos se deciden en una biblioteca, aunque a veces surjan de ellas. Son los hablantes de un idioma los que, al generalizar su uso, determinan la aceptación de una palabra determinada en el acerbo de una lengua o, también, su caída en desuso. Ni los neologismos ni los préstamos son, de por sí, signos de la debilidad de un idioma, sino, al contrario, señales de un saludable movimiento de adaptación a las necesidades –o a veces simplemente al gusto– de la comunidad hablante. La pretensión de “lenguas puras” como la pretensión de “razas puras” suele ser, aparte de una tontería científica, un inquietante síntoma de fundamentalismo nacionalista. Además genera dos efectos contraproducentes: la separación radical entre el idioma real y el académico y la interrupción del proceso adaptativo natural de las lenguas a los cambios sociales, económicos, científicos, etc. Si el guaraní ve amenazada su existencia por el castellano, si está –parafraseando a Melià– “conquistado y reducido” como lo están los indígenas que fueron sus hablantes originales, no es debido al déficit de neologismos y al superávit de préstamos ni a ningún otro fenómeno lingüístico, sino a la enorme presión social y económica que se viene ejerciendo contra él y a favor del castellano.
Un jopara llamado guaraní
El guaraní de los paraguayos es un fenómeno único entre todos los idiomas nativos americanos. Es el único caso –al menos yo no conozco otro ni siquiera fuera de América– en el que una lengua indígena ha sido adoptada como propia por una comunidad no indígena. Los Náhualt, hablan náhualt; los Incas, quechua; y los Aimará, aimará. No hay comunidades criollas mexicanas, peruanas o bolivianas –por poner solo algunos ejemplos– que hayan adoptado o desarrollado un idioma indígena hasta convertirlo en propio. Paraguay sí ha convertido el guaraní en su lengua. Al margen de las varias explicaciones históricas –dictadores, guerras, etc.– que se puedan dar a un fenómeno tan singular, no cabe duda de que para lograrlo tuvo que asumir un proceso de adaptación importante, que lo ha separado de las lenguas de las comunidades guaraníes, pero que lo ha convertido en un sistema de comunicación tan eficaz para los paraguayos, como lo era en su propio sistema social para los indígenas. Ese proceso fue evidentemente un mestizaje lingüístico, un proceso de criollización en la que se mezclaron viejas palabras y nuevos conceptos de ambos mundos; en resumidas cuentas, se convirtió en un jopara, de lo contrario no habría sobrevivido. Así que la pregunta central, hoy en día, no es si se deben aceptar más préstamos o inventar más neologismos –ambas cosas son necesarias para la vitalidad de un idioma–, sino cómo hacemos para que continúe siendo una lengua eficaz. Lo que se puede seguir haciendo –a riesgo de contribuir decisivamente a la muerte por agotamiento del idioma– es enseñar una lengua que no se habla y hablar una lengua que no se enseña.
(x) Del diario ÚLTIMA HORA , 25 de julio de 2004 (Asunción, Paraguay).
LA CONVERSIÓN QUE DIVIDE A LOS NATURALES
La libertad de culto que impera en el país es el argumento que esgrimen los pastores de la denominada Iglesia Evangélica de Alemania para introducirse en las comunidades a sembrar el miedo con sus prédicas. Del diario ABC COLOR , 27 de setiembre de 2004 (Asunción, Paraguay) |
Rincón Poético
(A la niña de mi niña] Serenata grata mi verso perverso A la rosa hermosa tu mejilla humilla En su canto un tanto delira la lira Sellada, esculpida vida, tu vivir! Tu pecho se ha hecho con pomas de aromas, La llave que abra la palabra Tu parra me amarra con lazos de abrazos, Manuel Ortíz Guerrero |
CON GUILLERMO MOLINAS ROLÓN A Guillermo Molinas Rolón se debe el nombre de Guarania con que don José Asunción Flores bautizó el género musical que, luego de un intenso proceso creativo, aportó al horizonte musical paraguayo. Poeta, luchador social y bohemio
Vida, pasión y muerte
( x) Del diario ABC COLOR (Revista), 11 de julio de 2004 (Asunción, Paraguay) |
En el centenario de Barrett en el Paraguay Barrett, miembro de la generación española de 1898, lo es también del novecentismo paraguayo, trabando amistad con los principales miembros de la citada generación española, y con todos los integrantes del grupo paraguayo. (x) Del diario ABC COLOR (Suplemento Cultural), 24 de octubre de 2004 (Asunción, Paraguay) |