El creador de Recuerdo de Ypacaraí
DEMETRIO ORTIZ (x) |
por : Aída Lara
DEMETRIO ORTIZ (22-XII-16/18-VIII-75). Nació en Piribebuy pero su acta de nacimiento está registrado en Asunción. Fueron sus padres Juan Anacleto Ortiz y María Vargas Benítez. Su nacimiento en Piribebuy fue circunstancial, puesto que al poco de nacer volvieron a la capital paraguaya. Los primeros años de su infancia los pasó en Formosa, provincia de Argentina. Hizo de todo en su niñez: lustrabotas, canillita, aprendiz de zapatero. Sin embargo, muy pronto mostró sus inclinaciones artísticas. En 1937 formó parte del grupo de aficionados ”Gral. Santos”; en 1938 formó parte del conjunto ”Ocara Poty”, bajo la dirección del poeta Zoilo F. Cantero. En 1939 forma dúo con Demetrio Aguilar en el grupo liberado por José L. Melgarejo, siendo el arpista, Santiago Cortesi. Seguidamente formó parte del conjunto ”Manduá Rory”. Más adelante, con Ignacio Melgarejo, formaron el ”Trío Asunceno”, recorriendo todo el Paraguay, y parte del Brasil. Estuvieron juntos hasta 1946. Cuando estalló la guerra civil (1947), con Ignacio Melgarejo se unieron al maestro Herminio Giménez, con quien recorrió toda la Argentina en una extensa gira que culminó en Buenos Aires.
Estando en la ciudad bonaerense se incorporó al conjunto de Félix Pérez Cardozo, donde tuvo la oportunidad de conocer a la cantante María Teresa Márquez; perteneciendo en el grupo hasta 1950. Incursionó en el teatro con su obra ”Anivena Karaíkuera”, que fue estrenada en el Teatro Apolo, en Buenos Aires, en el año 1936.
Demetrio Ortiz se dedicó durante muchos años a la enseñanza folklóricas del Paraguay en el Centro Paraguayo, o Casa Paraguaya, Centro Manuel Ortiz Guerrero y otras instituciones que reunía a la colectividad paraguaya en la capital argentina.
Finalizó su autobiografía en noviembre de 1974, y fue editada en 1986. (xx)
En 1971, el Prmer Festival de Ypacaraí, le rindió un homenaje en reconocimiento de la composición que popularizó el nombre de la ciudad quen tantó amó, sintiéndose hijo adoptivo de la misma. Sus restos reposan en la ciudad de Ypacaraí donde es permanentemente recordado.
Sus obras: Recuerdos de Ypacaraí, con versos de Zulema de Mirkin; Mis noches sin ti y Que será de ti, con versos de María Teresa Márquez; Yo te quiero mucho, con Antonio Ortiz Mayans; Techagaú o ”Añoro”, ”Te extraño”, en castellano, con letras de Elsa de Morales; ”Tus lágrimas”, con versos de Ben Molar. En letra y música le pertenece Rohechajeyvo o Al verte de nuevo, en castellano; entre otras numerosas composiciones.
Contrajo nupcias en Elida Maídana. Sus padrinos fueron el maestro Herminio Giménez y su esposa, Victoria Miño. Tuvieron una sola hija, María Esperanza Ortiz Maidana. Quienes le sobreviven además de sus dos nietos: Demetrio y Nicolás.
En la residencia familiar, en Asunción, se han recopilado todos los recuerdos de su labor artística, llamado Museo Demetrio Ortiz que puede ser visitado previa llamada al teléfono: 00595-21- 552-555.
(x) De su libro (en preparación): Biografías
de autores, compositores e intérpretes paraguayos.
E-Mail: aida@mmail.com.py
(xx) ”Una guitarra, un hombre…:DEMETRIO
ORTIZ”. Autobiografía del autor (1986), Asunción, Paraguay.
Más información sobre D. Ortiz.
E-Mail: mesperanza@mmail.com.py
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Recuerdo de Ypacaraí |
Tus lágrimas |
Una noche tibia nos conocimos Letra: Zulema de Mirkin |
Vencido por el destino Y fué tu llanto sincero Tus lagrimas me salvaron Tus lágrimas me salvaron Sembraste con aquel llanto Letra: Ben Molar |
Estando en Córdoba –Argentina-, Demetrio Ortiz escribe a su novia Élida Maidana una canción en la que le expresa su profundo amor.
Memoria Viva
Esperanza mía:
Un regalo de cumpleaños
por: Mario Rubén Álavrez
(Poeta y periodista)
Estando en Córdoba –Argentina-, Demetrio Ortiz escribe a su novia Élida Maidana una canción en la que le expresa su profundo amor.
Demetrio Ortiz –nacido el 22 de diciembre de 1916 en Piribebuy- y el Conjunto de Félix Pérez Cardozo actuaban en el populoso barrio La Boca, de Buenos Aires. Los fervorosos aplausos eran el parámetro del éxito. Muchos paraguayos exiliados –por motivos económicos, políticos o sentimentales- formaban parte del auditorio. El contacto con sus raíces a través de la música les llenaba de fervor.
Allí estaban también hijos de paraguayos ya nacidos en la Argentina y argentinos que amaban las polcas y guaranias. El público era numeroso y entusiasta.
A pesar de ese clima festivo, una joven parecía ajena a ese bullicio. “Había una muchacha frente al escenario que me llamó la atención por la actitud de indiferencia que adoptaba; mientras el resto del público pedía bis o bien solicitaban otras canciones, ella se veía tranquila, sin demostrar con gestos si le gustaba o no. Confieso que hasta me dio un poco fastidio”, cuenta Demetrio Ortiz en el libro de sus memorias Un hombre, una guitarra…
En la pausa del espectáculo, un amigo vino a presentarle a esa mujer de ojos hermosos que parecía no vivir las emociones que transmitían las composiciones. Ella era Élida Maidana. Se saludaron y compartieron algunas palabras. Con el tiempo, Demetrio se enteraría de que ella estaba tiesa por la emoción que le había producido al ver por primera vez al gran Félix Pérez Cardozo y escuchar las canciones de su añorada y lejana tierra.
Pasó el tiempo y el azar hizo que volvieran a encontrarse Demetrio y Élida. Ahondando ya en la amistad, él le contó sus desencantos amorosos en el vaivén de su vida de artista. Ella le alentaba y le daba fuerza. De a poco, el músico y compositor iba recuperando la esperanza que se le había marchitado por los golpes que su corazón sensible había recibido.
“La apreciaba tanto que llegué a enamorarme de ella, y un día tuve que declararme pidiéndole que me acepatara, pues en ella había encontrado todas las cualidades de acuerdo a mis sentimientos y se había convertido en la esperanza de una nueva etapa de mi vida”, confiesa Demetrio Ortiz.
Un día –en la década del 50- estando en Córdoba para cumplir unos contratos con un trío, se acordó de la proximidad del cumpleaños de su amada que había quedado en Buenos Aires. Sin muchas vueltas compuso Esperanza mía a la que entonces era su novia y luego sería su esposa. La grabó y le envió como regalo de cumpleaños junto a una carta. Aquella canción quedó para testimoniar aquel amor que había nacido como sin querer y fue creciendo casi en silencio.
ESPERANZA MÍA Muchachita
linda En
esta canción de felicidad Letra y música: Demetrio Ortiz |
(x) Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal), 6-7 de enero de 2001 (Asunción, Paraguay).